
El otro día mencioné en twitter lo divertido que fue poner la comida en el horno y marchar tan contenta al comedor esperando comer mi pizza en 10 minutos. Lástima que como decía Murphy "encendido funciona mejor" y yo me había saltado esa parte fundamental.
Pero ahí estaba mi amiga Fátima (♥) dispuesta a recordarme otra de mis grandes proezas. Hace tiempo (mucho tiempo, es fantástico que aun lo recordara xD) fui tan inteligente de poner la pastilla del lavaplatos en la lavadora. Me di cuenta una vez encendida y no hubo manera de detener el desastre.... El resultado: una masa de ropa como almidonada y pegajosa xD.
Al tirar del hilito reviví el día que vertí tooodo un vaso de colacao encima de portátil, bolis, apuntes y demás cosas de alto valor emocional que quedaron teñidas de color marrón chocolate, cuando una lavadora con una falda roja convirtió las camisas blancas de mi padre en rosas... o cuando en una comida de trabajo llena de señores con traje tiré mi copa de agua directamente a la camisa de uno de los susodichos xD (menos mal que se lo tomó con un humor fantástico ♥)
En realidad lo único que me sigo preguntando es dónde estará un paquete de macarrones que cogí para hacer claro, macarrones, me lo llevé conmigo a hacer nosequé y cuando volví a la cocina para proceder con ellos habían desaparecido... y desaparecidos siguen. A saber dónde los dejé y cuándo volverán a aparecer... XDDD
